
La primera parte fue del Bayern, dominio absoluto. El Dortmund ni la olía. Pero, en la segunda parte, gracias a la entrada de Mario Gotze, el Borussia cambió radicalmente. Gotze cambió al equipo, le dió la vida. El Bayern se confió, e incluso se durmió y esto pudo acusarlo al final del partido. En el minuto 75, con el gol de Lewandowski, le entró el miedo en el cuerpo a la afición de Munich. Quedaban 15 minutos para el final y el Dortmund no paraba, incluso se llegó a reclamar un posible penalti que finalmente no fue pitado.
Pese a todo, el marcador no se movió y el Bayern se llevó la tan ansiada Supercopa Alemana que tanto llevaban deseando lograr, pues rompió su mala racha de cinco derrotas consecutivas ante el actual Campeón Alemán.